
HOLA, SOY GABRIELA MAZARIEGOS

Todo comenzó en el mundo corporativo primero como abogada y después en el área comercial como publicista, donde durante varios años trabajé con muchas marcas importantes, siendo reconocida como uno de los mejores elementos dentro de las televisoras más importantes de México.
Confome me fui desenvolviendo entendí esto:
La forma en la que nos presentamos, comunicamos y proyectamos tiene un impacto directo en las oportunidades que se abren frente a nosotros.
Con el tiempo decidí profundizar en este mundo y formarme profesionalmente en Imagen personal, Personal Shopping, PNL, Comunicación, Marca Personal, Lenguaje No Verbal y Desarrollo Personal, aprendiendo de mentores de alto nivel y combinando distintas disciplinas.
Pero más allá de las certificaciones y la teoría, lo que realmente transformó mi manera de trabajar fue mi propia experiencia personal.
Entendí que cambiar la imagen no se trata solo de ropa o apariencia.
Se trata de autoconocimiento, seguridad, coherencia y liderazgo personal.
Por eso hoy acompaño a mujeres líderes, ejecutivas y empresarias a alinear su imagen, su comunicación y su presencia con la mujer que ya son… y con la vida que desean construir.
Porque cuando tu identidad, tu imagen y tu liderazgo están alineados, tu presencia cambia… y el mundo también empieza a responder diferente.


MI HISTORIA PERSONAL Y MI VERDADERO CAMBIO DE IMAGEN

Hubo una época en la que yo no me sentía suficiente.
Mido 1.48 cm, y durante muchos años pensé que eso decía algo sobre mí.
Sentía que era demasiado pequeña, que no imponía presencia, que siempre iba a pasar desapercibida frente a otras mujeres.
Cuando mi novio terminó conmigo, algo dentro de mí se rompió… pero también se despertó.
Una parte de mí estaba profundamente herida.
Y otra parte pensó: voy a demostrar que estaba equivocado.
No sabía cómo hacerlo todavía, pero sabía que no quería seguir sintiéndome pequeña.
En ese momento también estaba buscando trabajo y nada funcionaba. Iba a entrevistas, veía a otras mujeres seguras, con presencia… y me preguntaba qué tenían ellas que yo no tenía.
Durante mucho tiempo pensé que el problema era mi estatura.
Hasta que un día entendí algo que cambió todo.
No era pequeña.
Me sentía pequeña.
Cuando empecé a trabajar en mí, en cómo me veía, en cómo me movía, en cómo me presentaba ante el mundo… algo dentro de mí cambió.
Descubrí que podía ser segura, fuerte y grande, aunque midiera 1.48.
Descubrí que mi valor no tenía nada que ver con mi tamaño.
Y que cuando una mujer realmente se reconoce, su presencia cambia.
Hoy camino de otra forma.
Me miro diferente.
Y sé quién soy.
