Como verme más bonita desde el interior

“De acuerdo con Martin Ross, escritor del libro El Mapa de la Autoestima, la belleza exterior no se trata de estar a la moda, sino de que tengas tu estilo propio, no se trata de agradar a los demás, sino de agradarte a ti principalmente.”

La imagen integral, tiene que ver con 3 factores sistémicos, que son:

Lo estético, lo físico y lo interno.

Lo estético: Que es lo que le pones a tu cuerpo para verte más bonita, sabiendo cuál es tu estilo, tu adecuada paleta de colores, sabiendo utilizar las texturas y telas que se adapten a tu estilo y lo que quieres proyectar.

Lo físico: Como te alimentas y te nutres, como te cuidas, como respetas tu cuerpo, como lo aseas, inclusive como puedes hacer que tu cara se vea más radiante y joven.

Lo interno: La parte emocional, lo que eres, hacia dónde vas, cuál es tu misión de vida.

Las tres de alguna forma se unen ya que, por ejemplo, si no tienes una buena alimentación y no nutres de manera adecuada tu cuerpo, el cuerpo puede que se ensanche (lo físico), tal vez ya no te entren los pantalones (lo estético) y por lo tanto tu autoconfianza se verá afectada y se proyectará. (lo interno)

Si tu interior no es hermoso, no está lleno de buena energía, de buenos sentimientos para brindar a los demás, de valor para trasmitir, de enseñanzas para brindar, de comprensión y afecto para los demás… Seguramente tu exterior no será como tanto lo sueñas.

Por eso te pregunto.

¿Cuántas de nosotras, vamos por la vida no teniendo una buena relación con la del espejo?, ¿Cuántas de nosotras no somos capaces de reconocernos, de amarnos incondicionalmente, de saber que tan valiosas somos?, No es hasta que otros nos validan y nos dan un refuerzo positivo con sus palabras, gestos, comentarios y reconocimientos. ¿cuántas de nosotras caemos en el abismo de la invisibilidad?, de esa autoestima que se va deshilachando de forma progresiva.

Yo he sido una de ellas, “tengo voz de ardilla”, “soy demasiado pequeña”, “Tengo bubis enormes”, “No soy feliz como soy”, “tengo un cuerpo que no me gusta”, “no me veo bien”, “detesto mis dientes,”, “tengo muchos kilos de más”, “desde el embarazo no he recuperado la figura”, “nunca me acerco a los demás”, “tengo miedo de que me juzguen”, “todos mis amigos tienen pareja menos yo…”, ¿te suena alguna?

Este es el diálogo que mantenemos habitualmente con nosotras mismas. Esta forma de hablarnos se convierte en una especie de auto sabotaje que crea inseguridades, merma la autoestima y sacrifica el amor propio.

Por desgracia vivimos en una sociedad de prejuicios y cánones de belleza que no siempre va con lo real, tal vez siempre has estado en la cúspide de tu apariencia según tu tipo de cuerpo y no te has dado cuenta, pero como reconocerlo, si siempre estás pensando en ser una Barbie.

Es por eso que vamos por la vida con máscaras para poder protegernos, pretendiendo imitar a alguien que nos dijeron que era exitoso o porque hay distintas necesidades básicas que no hemos cubierto y tampoco nos hemos dado cuenta.

Buscamos satisfacer la necesidad de seguridad y nos tratamos de proteger con una imagen de somos muy rudos o con la máscara que no me lastima nada, poniéndonos un caparazón en nuestros corazones para protegernos o bien buscamos satisfacer la necesidad de tener algún tipo de reconocimiento con tus jefes en tu trabajo o tal vez con tal de tener estima en nuestra vida, tenemos relaciones tóxicas, no importando el costo que esto represente.

Pero al final son puros parches externos que hemos creado para ser de alguna manera validados por los demás o buscar aparentar que estamos felices y contentos con lo que tenemos, aunque no sea así.

Tras cubrir todas las necesidades de déficit, se alcanza esa cúspide del desarrollo personal, esa en la que Maslow situaba la autorrealización, el mundo se ve de otra manera. Hay mayor perspectiva para entender las cosas, además de una calma en el interior con la cual transitar por nuestra realidad con mayor atino, resolución y libertad. A ojos de los demás todas esas virtudes resultan sin duda tan atractivas como deseables.

Saber conectar con tu parte externa con la interna es increíble, porque no iras por la vida pretendiendo ser quien no eres.

“No hay persona más bella que aquella que actúa siempre en conexión con su interior. Esa que no busca ser aceptada por otros sino validada y acogida por el propio corazón, por la propia esencia que nos define”

Para eso es importante que entendamos que tenemos que tener una buena autoestima nos va a ayudar a vernos mucho más hermosas.

Entendiendo como “autoestima” a esa relación que tenemos con nosotras mismas, la charla interna, el cómo amarnos cada día más y más.

Partiendo de un autoconocimiento para descubrir valías, fortalezas, necesidades, pero también áreas de oportunidades para poder crecer y ser mejor persona.

Aceptando lo que somos, apreciándonos y admirándonos, solo entonces tomamos las mejores decisiones, esas con las que sentirnos libres, realizados y dotados de esa belleza particular que nos hace únicas, auténticas.

Lo importante es el alma. Lo que está debajo de la ropa, aquello que no se puede ver y es invisible. Eso que tiene su lugar más allá de la simple vista, la única que no perece, la única que no se puede arrebatar y que solo se puede ver cuando se mira con los ojos del alma.

Es esa que no se mide por lo que podemos apreciar a simple vista, es cuestión de actitud, de la energía con la que nos paramos a diario.

Vivimos preocupados por las apariencias, por no resultar estrafalarios o muy mochos, y por no desentonar ante los convencionalismos que nos aprisionan. Eso es lo que no nos permite mostrar al mundo nuestro esplendor.

La realidad es que no existe en el planeta un maquillaje que consiga embellecer un corazón feo. Comprender esto es sumamente importante para reforzar nuestra autoestima.

Un interior hermoso se construye amando la vida y deshaciéndonos de las ausencias y de los sentimientos negativos. Se constituye engrandeciendo nuestro mundo interior, haciéndolo más extenso, eliminando la comodidad emocional y coleccionando motivos propios.

Sé suave, no dejes que el dolor te endurezca. Crea tu propia belleza, una que no se pueda definir con palabras y cultívate con los pequeños detalles. La clave está ahí, dentro, aunque no le des la importancia que merece. Búscate, encuéntrate y deja que salga toda tu luz interior.

Se amable y generosa, está dispuesta a ayudar a los demás, no te muestres hostil y agresiva.

Se una mujer sencilla, se capaz de retarte a ti misma y no ponerle freno o prejuicio a ningún aspecto de tu vida. Por lo general, las mujeres sencillas son espontáneas, asumen lo informal y viven relajadas no ostentan lo que tienen o han logrado, ¡no necesitan decirlo, se nota! 

Se femenina, se tenaz y perseverante en tus acciones. Una mujer femenina está muy cómoda con lo que es, porque en realidad es toda una mujer y lo expresa.

Se inteligente y creativa ya que aquella que sabe de lo que habla, que está actualizada, que tiene una posición clara sobre diversos temas. Se trata de aquella mujer que los otros admiran por su desempeño en la vida, sus conversaciones y planteamientos.

Ten sentido del humor, convierte una situación difícil en algo divertido, ojo no es que te burles de ti, solo es dejar ver que estás a gusto con lo que eres, a pesar de tus imperfecciones; que te aceptas como eres y sabes que puedes equivocarte. Una persona con sentido del humor es flexible y está dispuesta a propiciar que el ambiente se libere de rigidez y tensiones.

Se congruente con lo que dices y haces, no seas una criticona durante el día y llegues a hacer meditación por las noches, revisa si tus palabras, pensamientos y acciones son acordes con tus valores.

Y de las cosas más importantes es ser segura de ti misma esto no solo te hará verte hermosa, valiosa y capaz, sino también sentirte, sin importar lo que pase a tu alrededor.

Es un hecho que tener un físico envidiable o una posición privilegiada no garantizan ser una persona segura, lo que necesitas es trabajar esos fantasmas que te persiguen y que nadie ve más que tú: tus complejos y miedos. Identifica esos obstáculos internos y confróntalos con la realidad, normalmente somos las jueces más duras cuando vemos nuestro desempeño, sé objetiva. Desligate de opiniones externas o comparaciones para tener una visión clara y positiva de ti misma. Saberte valiosa te volverá inmune a los ataques externos.

Cambiemos nuestra perspectiva, reencontrémonos con nosotras mismas, logremos ver todo lo bello que reside en nuestro interior.

Una mujer que explota su belleza interior es optimista y perseverante. Jamás se traza una meta y la deja a un lado sin cumplirla. Se trata de ese tipo de mujeres que inspiran a la sociedad con su interés por esos objetivos que han marcado en la vida. Cuando se presenta una adversidad, son capaces de superarla y avanzar. Siempre ven la cara buena en cualquier situación.

El paso del tiempo arruga nuestro rostro, resta energía física, blanquea nuestros cabellos, pero nuestro interior va en dirección opuesta, se enriquece. De nada sirve gastarse miles de pesos en cirugías si ni siquiera nos conocemos a nosotras mismas. ¿Qué queremos de la vida? ¿Ser bellas y agradar a los demás o ser felices? ·Agradar a los demás para ser feliz”, responderán mucho. Sin embargo, es un error demasiado obvio. Respuesta: no podemos gustar a todos. Fin del debate.

Sabiendo que no podemos ser del gusto de todo aquel que nos crucemos, comenzaremos a aceptar que no debemos preocuparnos tanto por agradar. Esto nos hará mirar hacia nuestro interior y desarrollarnos. De esta forma, nuestra belleza interior aumentará y realmente seremos mucho más atractivas a los demás a pesar de que nuestro físico ya no sea tan juvenil. 

Se ha comprobado que el físico influye a la hora de contratar a alguien. Es decir, los contratantes se dejaban influir por el físico de los aspirantes a un puesto de trabajo. ¿Y qué podemos sacar de aquí? Que por mucho que un físico nos pueda servir para acceder a un puesto de trabajo, si por dentro no somos aptos para desempeñar la labor asignada, no duraremos mucho. Cuidar el físico es necesario, pero cuidarnos, querernos y cultivarnos, es fundamental.

A menudo las mujeres son admiradas por su belleza, por el vestido que llevan puesto o el maquillaje que realza su mirada. Sin embargo, vale la pena tener en cuenta que una mujer bella, sobre todo, es una mujer feliz consigo misma, con su cuerpo, su trabajo, su familia e incluso con los amigos que la rodean.

No anheles que un árbol deje de dar naranjas cuando nació para ello, no puedes pretender convertirlo en un árbol de mandarinas… De nada vale arrancar los frutos porque volverán a nacer. Más bien, cambia la raíz, la semilla… Así todo irá bien.

Open chat